lunes, 12 de noviembre de 2007

:::.......DESDE EL OMBLIGO DE LA LUNA

Cerré los ojos mientras escribía éste recuento del gran viaje, gracias a que mi imaginario está como una película aún sin terminar, sólo basta rebobinar, caminar todo de nuevo, está ahí lo vivido y sentido en el hermoso país de México.

“NO QUIERO SABER QUE SIENTO EN ESTE MOMENTO” (Con tono nostálgico, punto final y pidiendo algo de respeto por su termómetro interior) Eso fue lo que respondió un gran corazón, papasito y testigo de esa hermosa travesía a Norte América al yo decir: “siento una mezcla de sabores y sensaciones al sentarme en éste vuelo de regreso”, palabras en el retorno del viaje más excitante hasta ahora de mi vida.

COLOMBIA

Es enserio, es muy enserio, nos fuimos para México a conocer, vivir, dejar una capa de piel y asistir al encuentro Latinoamericano de liderazgo universitario Ignaciano, (Ya estoy aquí en Colombia hace un mes y aún no termino de creer que estuve ahí) eran las 4:15 de la mañana del 15 de septiembre en Bogotá (Hora un poco madrugadora por Raúl, nuestro amigo y coordinador). Con jeans, blusa de corazones amarillos, botas verdes con cordones amarillos, dos maletas cargadas de ilusiones y los corazones de mis cuatro amores. El tiempo transcurría recordando la anécdota de la noche anterior con el celador del hostal, -Juscale, Juscale,- así nos decía al indicarnos el café cerca al hostal, éste particular personaje era también el botón, el mesero, el camarero, el jefe.

Clima de deseos, de frío, mariposas en el estomago, felicidad. Llegamos al aeropuerto internacional El dorado, la espera de abordar el avión se aguanta, no había afán más que el de disfrutar cada instante de estar ahí, en ese momento con la delegación de líderes de la Javeriana Bogotá.

Fue un excelente vuelo con la mejor compañía en mi hombro derecho, entre la incertidumbre de los anfitriones en México, las risas perturbadoras de los dos a carcajadas, y el sueño que prontamente no existiría en esas noches sino al regreso a nuestro país, así, aterrizamos a la Ciudad de México D.F. La cámara ya hacía clic, y que no pararía en mucho tiempo.

Migración, caras nuevas, una fila que terminaba en un policía mero Mexicano, ahí junto a él, un semáforo de dos colores, éste se oprimía y aleatoriamente alumbraba o verde o rojo; verde para seguir mi destino, y rojo (no sé si decir que es de rutina o algo agresivo para mi nacionalidad) debí quedarme para que me revisaran lo que viajaba conmigo en esa maleta cuadrada azul oscura. ¿Qué es esto? –Manjar blanco, dulce típico del Valle del Cauca- ¿Y esto? -Vitamina E-. A mi lado, la sonrisa implícita de Sebastián, justo esa persona con la que viví y vivo situaciones irrepetibles e íntimamente emocionales. Ahora, a la ciudad de León. Aquí empesó mi travesía en un extraño y muy hermano país, me caí por correr entre las salas de espera, llegué tarde al avión, subí, me acomodé, y en menos de 50 minutos, ya veíamos las grandes montañas, la arquitectura Azteca. (Elipsis) BIENVENIDOS, UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA DE LEÓN, así decían en el letrero que sostenía una mujer robusta, con un acento muy, muuuyy Mexicano.

No noté mucho el paisaje, vivía en un estado de letargo, entre la incertidumbre de saber qué venía, la incredulidad de la certeza de estar en MEXICO (producto de un sueño hecho realidad), entonces recuerdo ahora cuando Juan Fer me dijo en Cali, - Joha no te vas a creer que estas en MEXICO ni cuando estés allá- y si Juan, tienes toda la razón.

LEON


La gastronomía fue lo que nos dio la bienvenida. Guacamayas: Especie de sándwich pero con aguacate y chile, Tacos, chilaquiles, Pozole, (Sopa con variedad de maíces), torta de jamòn (la que el chavo nunca tenìa la plata para comprarla). Comenzamos con una noche Mexicana, la noche del grito de la independencia, me entero que son extremadamente nacionalistas, lo compruebo porque había una bandera de México en cada ángulo que giraban mis ojos. Era maravilloso todo, la música, la cohesión de los grupos de México, Guatemala, Venezuela y por supuesto Colombia, una mezcla de colores que se separan por fronteras y se convierten en naciones de arco iris. Mi primer Tequila en México fue con toda: sal, limón, pimienta y MEZCAL.

Nos llenaron los días en la IBERO (Universidad de León), las rutas eran inesperadas, las charlas amenas por el intercambio de experiencias, los nuevos amigos, la necesidad de disfrutar hasta más allá del tope, dejar el sueño y los dolores de garganta para Colombia. Conocimos durante cuatro días en León: corazones, ideales Latinos, hombres guapos, mujeres muy gueras, la biblioteca más importante de la ciudad, las calles subidos en el Turibus, los amigos de los amigos, los semáforos de cuatro bombillos, las expresiones Mexicanas, Venezolanas, Guatemaltecas, LA CASA DE FRIDA KALO (la parcera mía!!!).

Nuestro trabajo había terminado entre estudiantes Latinoamericanos, era ya miércoles 20, a las 9 de la mañana debíamos partir juntos, menos unos cuantos de la IBERO, hacia la casa de oración, (Casa que para nuestro encuentro debímos llamarle con otro nombre, pues no era para nada afín a nuestras actividades aunque si hubo momentos de misticismo y oración).

En "la casa de oración", igualmente mucho trabajo, el tiempo si alcanzaba, el sol se iba a las 8 de la noche y llegaba a las 8 de la mañana, algo extremadamente mágico para mis ojos y para una fuerza extraña interior que me generaba ganas de escribir, de tener la mente sólo en la distancia más lejana que hubiera en ese instante.

Llegó el foro Latinoamericano, hasta el viernes 22 trabajamos, mi cabeza ya se sentía cansada de trabajar, pero de la misma manera muy agradecida, cargada de motivaciones para seguir construyendo proyectos que generen un cambio, una historia positiva en el paso por la vida de una o muchas comunidades, y sobre todo en la vida de jóvenes como nosotros, lideres que promueven y generan preguntas, generan opinión. Cerramos con la noche Latinoamericana.

...Mis amigos dejaron los dulces de regalo en las casas de los anfitriones, (el manjar blanco requisado), sus caras de preocupación con Raúl eran como cuando a uno lo pillan copiando en un parcial, caras de “Me quiero meter debajo de una mesa”, me sentí muy sapa al decir contra ellos tres, que yo no las había dejado allá, que yo entendí lo correcto: traer los regalos para la noche Latina. Me relajé y simplemente decidí que los míos los dábamos entre todos. Alistamos los dulces, sus empaques, ensayamos por última vez el baile de tres canciones Cumbia, Currulao y Salsa y a bailar.

Horas antes de mi actitud de sapa (Me da mucha risa acordarme), el cierre lo hicimos con un elemento fundamental de los cuatro: LA LUZ. Una fogata en donde dejé manifiesto mi nostalgia, mi sinceridad, mi agradecimiento con Dios por dejarme tropezar con Sebas en el camino.

Llegó el momento del baile, TOTAL!!! Fue lo máximo, lo disfrute, los cuatro de Cali que bailamos lo hicimos muy bien, claro, como no se iba a ver bien, si teníamos el vestuario de cada baile, la actitud, la sangre latina-Colombiana, la química y las equivocaciones e improvisaciones que sólo se viven un momento. EXCELENTE, Cali se lució. Eso gritaban…

Después de muchos tequilas, pocos recuerdos de lo ocurrido de la noche anterior por los efectos del alcohol, madrugamos para ir a conocer GUANAJUATO, ciudad que no sabía que existía, porque la escribí en un cuento que se llama "la ciudad de los colores", mi ciudad cobró vida, se llama Ciudad de Guanajuato del estado de Guanajuato. Una ciudad que se camina toda, el sol es el segundo protagonista, el primero son los colores de las casas, caminé hasta el callejón del beso que me recomendó Manuel, hice todo lo indicado para tener suerte en el amor, me paré en el tercer escalón, me deje besar en la mejilla y subí al balcón donde, según cuenta la leyenda, Ana y Carlos se besaban a escondidas, estuve en el patrimonio de la humanidad.
La noche la rematamos en uno de los mejores antros de León y para sorpresa de los Colombianos, la mitad de las canciones fueron Colombianas. Que hombres por Dios y que rumba.


EL OMBLIGO DE LA LUNA



Las luces artificiales y la luna del Distrito Federal iluminaban mi alma, se volvió transparente, no tenía forma, no se podía palpar sino con otra alma, no se podía medir su contextura, pero si se puede sentir y ver: mi felicidad, mis ganas de escribir, las gfanas de estar con mis papás ahí, la ansiedad de irme para la zona rosa, admirar la gran urbe, caminar, reírme internamente porque Adonis, el vigilante del Ángel, se enamora de mi rostro, decide darme su teléfono, Sebastián se ríe y no hace nada, yo me siento algo incomoda y luego sólo disfruto para volverlo anécdota, no dejo de mirar a metros de distancia una ciudad que la habitan más de 24 millones de personas. (La mitad de población de mi país). El aire se estrella con mi rostro y mi cuerpo, él sigue su rumbo, pero ya no va solo, ahora va con mi olor, a llevárselo no se a quien ni por qué (Nadie puede negar los recuerdos olfativos). Ivamos caminando él y yo, caminando en el Distrito Federal, nuestros puntos cardinales eran el hotel donde nos hospedábamos –Los ejecutivos- y el ángel de la independencia. Llegamos, efectivamente eso era muy zona rosa, nosotros al parecer, éramos los únicos heterosexuales, disfrutamos lo que vimos, paramos a comer algo, mientras Sebas iba al baño, yo me quedé esperandolo, a su regreso, me dice con disimulo que aquellas mujeres que están a mi izquierda en una mesa para dos, me están coqueteando. Tan sólo me reí a carcajadas y más aún no nos soltabamos las manos las manos, sin pensarlo, ya están siempre juntas, como uan vez me lo escrió el:Cómo puedo hacer conscientes a mis manos de que tomen las tuyas, si cuando decido hacerlo ellas ya estan unidas...
Comemos comida gringa, la influencia de Estados Unidos es bien fuerte, nos contamos cosas, nos regamos la gaseosa, nos tomamos fotos inéditas, esos segundos que capta el esplendor de un momento sublime, único, nostálgico, cargado de amor.Casi entramos a un cine roja porque el titulo de la pelicula se llamaba Sebastián.No queríamos regresar, queríamos tocar cada punta de las piedras, de las puertas, del asalfato, uno foto más...

Regresamos en el eje de nuestros puntos cardinales, felices con nosotros y lo que hemos estado viviendo, pareciendo como un sueño, la sombra es la magia, va con nosotros como en todo el viaje, ahora nos topamos con una de las cosas que nos mueve la vida, la imagen; sobre la calle de la independencia está instalada la publicidad de los nominados a los premios Grammy Latinos, fotos van y se repiten, a veces me pregunto si quienes utilizan una cámara, disfrutan lo que ven, luego retratan la situación, o son quienes ni se percatan lo que toman, como si esos fueran sus ojos, y entonces sólo podrían ver lo vivido sobre una pantalla que no vive, no habla, las fotos hablan, el único instante que lo hacen es cuando transmiten aquello que vivimos en ese mini segundo del tiempo. 20 pesos vale la carrera del taxi color verde hasta los ejecutivos.

Hoy vamos a dormir en la misma habitación junto con el tío Juan Valdez, el portátil es la única conexión con mis cuatro amores. Leí más de tres veces un correo corto, claro y muy agresivo en MAYUSCULA… también increíble: PARCE MATARON ANDRES ARBOLEDA EN UNA DISCOTECA EN CALI POR VERSALLES. Sergio Collazos. Era un gran amigo. Me escondí en el llanto seco difícil de controlar, cuando el tío me confirma que en el país.com.co sale la inesperada noticia. No logré conciliar el sueño, me pesaba no estar en Cali con mis amigos, al día siguiente el plan era turismo total, las pirámides de Tehotihuacan, ya no quería nada, quería ver por última vez a Andresito, y saber si Pablito también estaba ahí esa noche. –Te voy a poner una canción que te gusta, para que podamos dormir- (Amelie), me traté de dormir, pero una extraña sombra me miraba feo, oraba con Sebas pero no servía de mucho, me senté involuntaramiente en el suelo, no me despegaba de su pierna, mientras, él acariciaba mi cabeza. No sé cómo pero ya eran las 6 de la mañana, mis ojos nos los podía abrir, estaban muy hinchados, mi cara denotaba falta de sueño, tristeza y una clara razón para no ir, pero no me quería dejar vencer de esa tristeza, "ESTOY EN MEXICO". Recibí abrazos y palabras cortas y sinceras. Me logré dormir en el camino como 3 horas. -No, no nooo, Andrés NOO!- me desperté diciendo eso, era una pesadilla. Llegamos, Ninguno me dejaba sola, las gafas me alivianaban los ojos.


Sentía el misticismo de una tierra poblada de memoria indígena, de cultura energética, carente de preocupaciones porque no se pueden conectar al Messenger, pero si con la luna y el sol. Estos dos últimos nombres muy planetarios, son los que llevan las terceras pirámides más altas del mundo, una absurda (Espectacular, indescriptible, fascinante, cualquier duda por el termino pregúntame) arquitectura milenaria por esos maestros de las energías y el espíritu.
Las camine, toque cada punta de su estructura, el piso una vez más refería la acción, me lo enseño alguien que lo hace para poder volver a estar allá. Compramos subvenires Mexicanos de la tierra Azteca, nos dejamos quemar por el sol, la tristeza estaba apaciguada, no quería llanto ni malos recuerdos en ese instante. Llegó la hora en que debimos encontrarnos y no nos encontramos. Caminamos un atajo buscando otra salida, después de dos horas, nos regañaron, sin tener la razón, que ambiente tan harto el de ese día. Pero no importaba porque estaba en México. Legamos al hotel, cansados, asoleados, con sed, hambre, pues minutos antes habíamos abandonado un restaurante de mala comida y mala procedencia, evidentemente no comimos nada. Esperamos la noche y sòlo Sebas y yo fuimos los valientes de la travesía nocturna con un gran amigo Mexicano: Raùl. Desde la ventana del carro conocimos el estadio Azteca, la Universidad más grande del D.F, las calles donde están las grandes boutiques de Norteamérica. La no he estaba cerrándose con una torta deliciosa, un buen café, un mesero muy particular que se olvidaba del pedido, anécdotas de Raúl con una amiga Colombiana, el regreso con las palabras de volvernos a vernos alunas vez y tomarnos un quita penas entero (TEQUILA).

Dormimos entre las maletas aun sin terminar de empacar las risas, los recuerdos, las compras, la ropa sucia, la ropa limpia, esas maletas me olían a "nostalgia mezclada con madera" (Dicho por Sebas) aún sin irse. Nos dieron las 3 de la mañana, Sebas cayó primero, yo seguí, luego dormí a su lado y sin sentir el tiempo de mi sueño, me levantó, me bañé, me vestí, toqué la punta de la cama, de la ventana, del cuarto, de la chapa, del ascensor, del counter del hotel, de la buseta, (Última foto en la sala de espera), check in en el aeropuerto, Mi rostro miraba el horizonte de la pista, me puse el cinturón, me quite los zapatos y cerré los ojos. Mis únicas palabras fueron a Ernesto y a Sebastián; Siento una mezcla de sabores y sensaciones al sentarme en éste vuelo de regreso -“NO QUIERO SABER QUE SIENTO EN ESTE MOMENTO”- (Con tono nostálgico, punto final y pidiendo algo de respeto por su termómetro interior) Eso fue lo que respondió un gran corazón, papasito y testigo de esa hermosa travesía a Norte América. Entonces opte por lo mismo, el cansancio era emocional y con la felicidad de ver a mis 4 amores. El pà, la Mà, el santy y la caro.

1 comentario:

EGOTICO dijo...

Corrección:

En la parte donde dice:"Hoy vamos a dormir en la misma habitación junto con el tío Juan Valdez, el portátil es la única conexión mis cuatro amores"

Corregir: ...es la única conexión con mis cuatro amores.